San José, el humilde y justo carpintero de Nazaret, es sin duda el esposo más famoso de la historia. Después de todo, fue elegido esposo de la Santísima Virgen María y guardián de Jesús, convirtiéndose en un modelo para esposos y padres.
Desde sus inicios, la Iglesia ha reconocido a San José como el santo patrono de los matrimonios y las familias, un intercesor eficaz en asuntos difíciles y complejos. Intercede ante Dios por quienes sufren y buscan su camino en la vida, y se le atribuyen numerosos milagros. En el siglo XIX, la monja italiana Benigna Consolata Ferrero recibió la promesa de San José de responder a las peticiones que le dirigieran en forma de carta. Desde entonces, esta forma de oración se ha convertido en un fenómeno mundial. Los fieles escriben a San José para pedirle que encuentre a su alma gemela, que amplíe su familia y que les ayude a encontrar trabajo o un hogar.
¿Qué es una carta a San José?
Es una forma de oración, una forma de encomienda espiritual. En la carta, describe sus intenciones, como su deseo de matrimonio, familia o un hogar, y las pone en manos del Guardián de la Sagrada Familia. No se trata de un ritual mágico, sino de un acto de fe y confianza: confía los asuntos de su corazón a alguien que conoce el valor de la familia, el cuidado diario y la responsabilidad. Es una forma de confiar sinceramente su futuro al Guardián de la Sagrada Familia.
¿En qué asuntos ayuda San José?
San José fue el esposo de María y el guardián de Jesús. Les brindó seguridad cuando tuvieron que huir de la muerte a manos de Herodes. Es un modelo de fidelidad, diligencia, humildad y responsabilidad. San José es el santo patrón de los matrimonios y las familias, así como de los que sufren, los emigrantes y todos aquellos que disciernen su vocación. Se recomienda su apoyo en oración a los lugares de trabajo y empleados, a quienes buscan empleo y a quienes atraviesan dificultades económicas.
En resumen, las cartas a San José suelen dirigirse con las siguientes intenciones:
1. Encontrar un buen esposo/esposa. 2. Asuntos familiares, como la donación de hijos y el consentimiento matrimonial.
3. Asuntos de vivienda y seguridad: solicitud de vivienda o casa propia y protección para seres queridos.
4. Trabajo y finanzas: ayuda para encontrar empleo y resolver problemas materiales.
5. Discernimiento del propio camino vital.
6. Apoyo en el sufrimiento y las dificultades de la vida.
7. Atención durante la emigración.